
Tras el regreso del viaje de novios, y después de breves estancias en Estoril y en Atenas,los príncipes consiguen por fin su sueño de instalarse en España,y lo hacen en el palacete de La Zarzuela donde, con muchísima ilusión,comienzan a decorar los austeros salones del antiguo pabellón de caza con todos los regalos de boda.Sofía es la decoradora , su marido la ayuda,y poco a poco consiguen convertirlo en un verdadero hogar,su hogar de estos 45 años,porque cuándo los príncipes se convierten en reyes desechan la idea de ir a vivir al Palacio Real,y prefieren seguir en Zarzuela,su casa.
El tiempo pasa rápido van llegando los hijos,hasta 3,y la vida se va llenando de momentos diversos,-unos maravillosos, otros muy difíciles y duros-,y de todos los contrastes, las idas y venidas, las subidas y bajadas que salpican la existencia.
Se ha especulado mucho con el matrimonio de los reyes,se han escrito ríos de tinta y muy especialmente,se han forjado cientos de rumores y leyendas urbanas,la mayoría-como sucede siempre en estos casos-falsas.
Lo cierto es que,independientemente de los rumores y de los naturales altibajos, tal vez acentuados por el tipo de vida nada fácil al que se han debido enfrentar, así como por la evidente diferencia entre sus caracteres,no cabe a estas alturas ninguna duda de la solidez de su unión y la fuerza de su amor mútuo a toda prueba.
Los reyes son un gran equipo,que se ha forjado compartiendo y "viviendo muchas cosas juntos",tal y como expresaba la reina." Mi vida es la vida del Rey,no tengo otra vida"."Somos compañeros de viaje,en el viaje de la vida vamos juntos y eso no se acaba, siempre hay amor"
Por su parte el Rey afirma: "Ella ha estado siempre conmigo y de mi parte,ella es mi compañera ".Y al celebrarse los 30 años de su reinado,las primeras palabras que pronunció en su discurso fueron de agradecimiento a la reina por"su apoyo,sensibilidad y entrega".
Cualquiera que haya podido observar con cierta atención y continuidad las apariciones públicas de los reyes,- en especial a lo largo de esta última década-,tal como ocurre con los que intercambiamos opiniones en el "Foro de la Realeza Española",ha podido percatarse de la gran cantidad de momentos y ocasiones en las que,a pesar de tratarse en la mayoría de los casos de actos oficiales y protocolarios, han protagonizado escenas que reflejaban ternura, cariño, complicidad, y sobre todo miradas, montones de miradas que, de forma muy sutil, y en medio de cualquier situación, reflejan a las claras que después de 45 años y muchas vivencias de todo tipo, ambos continúan mútua y profundamete enamorados.
Las imágenes hablan solas, y ante la evidencia que reflejan sobran todas las palabras.
Estamos acostumbrados a que la prensa nos muestre escenas cálidas y amorosas de otros miembros más jóvenes de la Familia Real, y es bonito, claro que sí, pero también es algo frecuente, común y hasta corriente a esas edades y en esas etapas de la vida.
Nosotros, los que por participar en el foro,estamos atentos a los gestos de los reyes, echamos muchas veces en falta que se haga lo mismo con ellos y sus numerosos gestos,-porque hay muchos-gestos que en la mayor parte de las ocasiones no son destacados o simplemente son ignorados.
Por eso en parte, y para conmemorar estos 45 años del matrimonio de aquellos jovencísimos príncipes, hoy convertidos en atractivos y juveniles abuelos y reyes muy queridos,y sobre todo porque es precioso que tras tantas décadas de convivencia,-con altibajos,con buenas épocas, con crisis y sinsabores-,y a sus años,magníficamente llevados, pero vividos,perdure la magia y la ilusión,queremos aportar esta recopilación como humilde testimonio y cariñoso homenaje.














